La humedad suele avanzar en silencio
Olor persistente, ondulación, manchas y puntos de crecimiento son señales que conviene atender. Revisa primero los libros cercanos a muros exteriores, ventanas y pisos.

Ventilar y separar
Deja espacio entre librero y pared, evita el sol directo y procura circulación de aire. No encierres libros húmedos en plástico: la falta de ventilación puede empeorar el problema.
Aísla los ejemplares afectados y evita cepillarlos en la misma habitación; los remedios caseros agresivos pueden fijar manchas o dispersar esporas.
Conservación y compra son asuntos distintos
Un libro con daño activo puede no ser apto para compra. Si la colección tiene valor afectivo o documental, busca además orientación profesional de conservación.